El rostro de Karlene se iluminó al mirar las frutas que había metido en la nevera. Al recordar el viaje a la plantación de Abelard y Keff, Karlene sonrió para sí misma. Al cerrar la puerta de la nevera, volvió a recordar la pregunta de Keff sobre la calificación que ella le daría.
"¿La calificación del señor?" preguntó Karlene, nerviosa.
"Sí, quiero que califiques mi personalidad" respondió Keff con tranquilidad.
La mano derecha de Keff seguía sosteniendo un tenedor como si fuera un micrófono,