Cuando salió la noticia, todos los jóvenes de Serenille quisieron correr a ver a Ivy y Rachel.
Para la gente de la ciudad, ellas eran un orgullo: provenientes de familias prestigiosas, talentosas en múltiples artes, influyentes y activas en obras de caridad. Las verdaderas damas de la alta sociedad.
Normalmente, solo podían verlas en internet, televisión o en competencias. Tener la oportunidad de ver a Ivy pintar y a Rachel tocar el violín en vivo era algo que no se repetiría.
Los premios