—¿Alguna oferta más? ¡Cien mil a la una, cien mil a las dos… vendido!
El primer premio había igualado el récord anterior, y los anfitriones no podían estar más satisfechos.
La calidad de las obras de este año era, sin duda, superior a la de ediciones pasadas, pero la razón principal del auge de precios era simple: la presencia del Sr. Green.
Lástima que no estuviera físicamente en la sala de subastas. De haber aparecido, los precios se habrían disparado aún más.
—Ahora, la segunda obra gana