—¡Claro que sí! Vienes a esta exposición fingiendo encontrarte por casualidad con Caleb solo para llamar su atención, ¿verdad?
Esa perra habría conseguido lo que quería si Vivien no me hubiera llamado, pensó Nadia.
Caleb, avergonzado, murmuró:
—Nadia… podemos hablar después.
Esa sola frase hizo que Nadia se sintiera aún más segura.
—¡Darrow’s Pharmaceutical Company ni siquiera debería haber sido invitada! —gritó—. Trabajé como CFO ahí por más de dos años y jamás recibimos una invitación as