Esa misma tarde, Celeste se encontró con Michael, a quien no había visto en casi medio mes, el día en que fue oficialmente nombrada presidenta.
Vestía un abrigo negro de lana que contrastaba con su piel clara, semejante al jade. Su cabello estaba recogido en un moño pulcro y llevaba apenas un toque de lápiz labial, lo que le daba un aire firme y elegante, duro pero femenino al mismo tiempo.
Cuando Michael la vio, recordó de inmediato la escena en la que Celeste había sido besada por otro ho