Sus palabras parecieron calmar al señor Hunter.
Después de todo, los empresarios solo se movían por beneficios, y él sabía que el señor Lynn no apoyaría a Celeste para siempre si ella no generaba ganancias.
—¿Cuándo comenzarán a producir el gel? —preguntó, ahora con tono más tranquilo.
—Hablaré con Caleb para adelantar la conferencia —respondió Nadia—. Tendrás nuestro pedido en menos de una semana.
—Entonces me quedaré con tu palabra, señorita Lorens —replicó Hunter—. Prepararé los material