Las marcas tampoco eran ingenuas: exigieron contratos de cinco años y prioridad para la renovación bajo las mismas condiciones.
Los nuevos centros comerciales necesitaban apoyo inmediato, y esas marcas valoraban enormemente su desarrollo a largo plazo. Por ello, aceptaron cooperar.
Finalmente, solo el 40 % de las marcas rompieron los contratos. Hank y Zack recurrieron a la vía legal sin titubeos. Con el respaldo del Grupo Lynn, no tenían nada que temer.
La ausencia de ese 40 % de marcas n