Mundo de ficçãoIniciar sessãoAtina
Mientras yo salía por el portón central, ellos se habían escabullido por algún lugar del que yo no tenía conocimiento. Pero en menos de cinco minutos estábamos fuera del EEI.
“Quédense donde ella no pueda verlos” les pedí.
El EEI tenía un enorme predio, pues el campus de su universidad estaba lindaba con el instituto. Caminé hasta el portón sur, donde me indic&o







