Podia escuchar a Leo poniendo al corriente con las novedades a Samuel y a mi, pero no estaba del todo presente. Solo deseaba largarme y luchar contra mis propios demonios.
-Estás distraido, ¿todo bien?. - Ragnar me miraba fijamente.
“Debe darse cuenta, luzco del carajo”.
“Y eres un asco, a juego”, maldije para mis adentros; Amarok tenía razón. Estaba sucio por dentro.
-Si, solo estoy cansado por correr las pruebas del programa de vigilancia. - me froté los ojos intentando desviar el tema, pero