Capítulo 48. Todo encajaba.
ALEXANDER
Estaba jodidamente feliz de tener a Isabella trabajando conmigo, me alegraba tenerla cerca, así no pudiera acercarme a ella durante las horas de trabajo, saber que estaba ahí y poderla observar a lo lejos me llenaba de paz.
Además de que al salir podía arreglármelas para llevarla a cenar y luego a su casa o convencerla de ir a la mía, lo que seria aun mejor.
— ¿Por qué en lugar de ir a cenar no cocinas para mí? — preguntó Isabella con una sonrisa astuta cuando íbamos de camino al rest