~~~
Ana.
Levy y yo vamos corriendo a todo lo que dan nuestros pulmones y pronto llegamos hasta el borde del abismo, y nos asimos a las paredes de roca del lugar para bajar hasta lo más profundo de ese tétrico lugar. Entonces, cuando ya estamos en el fondo, miro hacia arriba, y me doy cuenta de algo que me hace sentir desolada.
―Aquí no llega el poder de la Diosa Luna―le indico a Levy con pesar―ella ha escogido muy bien su campo de batalla―le comento y él ahora me toma por los hombros.
―Eso no n