~~~
Ana.
― ¡De todas las personas…! ―le digo, quedándome sin palabras, mientras su presencia encima de mí me vuelve una mezcla de sentimientos que ni siquiera puedo definir, rabia, dolor, esperanza, decepción, congoja… no, esto es demasiado para mí.
― ¡Levántate, maldita! ―me dice, al tiempo que me alza del pavimento de mala manera y ahora creo que se despejan muchas de mis dudas.
Porque es claro lo que ha venido a hacer y de parte de quién está.
― ¡Tú eres el maldito, quien se ha quedado con m