—Sí, señor. Él le pagará generosamente si…
No pude terminar la frase.
—A la Luna Ella la declararon muerta hace una semana.
El mundo pareció detenerse.
—Hoy es el día de su funeral.
Me quedé inmóvil, incapaz de encontrar una respuesta.
Eso era imposible. Yo no estaba muerta. Estaba ahí, de pie frente a él, desnuda, confundida y completamente viva.
Sin embargo, la expresión del anciano no dejaba lugar a dudas. Se quitó el sombrero con solemnidad y lo sostuvo contra su pecho, como si estuviera mos