Perspectiva de Ella
Cuando finalmente nos separamos, ambos respirábamos entrecortadamente.
Sentía la cabeza ligera, el corazón golpeándome con fuerza contra el pecho y cada terminación nerviosa de mi cuerpo hormigueando como si acabara de tocar un cable cargado con las manos desnudas.
—Delicioso —ronroneó mi loba.
Y lo era.
Podría haber recibido mil besos como aquel y aun así seguiría queriendo más.
Pero entonces los destellos de las cámaras comenzaron a iluminar la sala a nuestro alrededor, y d