Perspectiva de Ella
Los brazos de Alexander me rodeaban con firmeza, cálidos y seguros. El latido constante de su corazón bajo mi oído borraba el miedo, la duda… todo lo que existía fuera de aquella habitación.
—¿Cómo supiste dónde encontrarme?
—Lilith logró tomar una foto del auto —respondió—. Lo reconocí de inmediato. Era el de Sophia.
Levanté la cabeza de golpe para mirarlo, aunque el movimiento me mareó.
—¿Sophia contrató a alguien para secuestrarme?
En cuanto lo dije, temí haberme pasado. A