La noche cae con un manto espeso de sombras sobre San Luca mientras Renatto, Isabella y Riccardo se separan en direcciones opuestas. Aunque a Renatto le pesa el tener que dejar a su hijo al cuidado de su hermano, no le queda más remedio que aceptarlo.
El plan es claro, confundir a sus perseguidores y ganar tiempo para reagruparse en otro lugar de Italia junto a las familias que los pueden proteger.
Isabella conduce con Renatto en el asiento del copiloto, bajo su total protesta, su rostro una má