MÍA
Diez meses después.
Hace mucho tiempo que dejé de pensar en la felicidad, antes me parecía demasiado lejana, ahora, cada vez que pienso sobre esto, cada que revivo por las noches, en mis pesadillas, todo lo que tuve que pasar, creo que valió la pena cada lágrima derramada.
Ahora que admiro a Vladímir, mi bebé, estoy segura de que volvería a la oscuridad una y patria vez, siempre y cuando el resultado sea el mismo, tenerlo entre mis brazos. Hay algunas veces en las que pienso que todo ha s