BASIL
Los engranajes en mi cabeza no dejan de girar, me quedo en silencio cuando Portia termina de contarme su verdad, cuando la vi en el balcón, pensé que era producto de mi imaginación, un sucio juego de mi mente, como había estado acostumbrado durante estos años en los que la creí muerta, pero cuando tuvo el atrevimiento de besarme, comprobé que era real.
Aun así, correspondí a su beso porque lo necesitaba, porque me lo debía a mí mismo, solo que algo cambió, no sentí esa chispa que me calie