MÍA
—Vaya, vaya, pero miren qué tenemos aquí —Donovan chasquea la lengua y hace a un lado, de manera brusca, a la chica con la que estoy seguro, estaba a punto de follar.
Tiene los ojos inyectados en sangre, las pupilas dilatadas, huele a cigarrillos, alcohol y marihuana.
—Donovan Stillv —sisea sin titubeos, Franco.
Él esboza una sádica y cruel sonrisa.
—Franco Smirnov, ¿Lucian te quitó la correa, pequeño cachorrito? —ironiza sin un tono de burla.
—Donovan, por favor…
—Tu guarda silencio, princ