MÍA
Mi padre no ha querido verme la cara en todo el tiempo que llevo dentro de su despacho, él y Ludo han estado formando un equipo extraño, en el que hablan Italiano demasiado a prisa, aún hay cosas que no comprendo, como el hecho de que el mismo hombre con el pasamontañas, siga a mi lado, no se ha despegado de mí, ni un solo momento.
La inquietud reina por los alrededores, Ludo termina de hablar y enseguida sale sin más, a toda prisa, no se detiene siquiera a verme.
—Lo siento, princesa —ha