MÍA
—¿Acaso te comieron la lengua los ratones?
Basil da dos pasos más hacia adelante, me quedo perpleja, casi estoy a nada de pellizcarme para comprobar que esto solo es una pesadilla como las que he estado teniendo, y que en cualquier momento me voy a despertar.
—Me pregunto si has hecho alguna clase de voto de silencio —ríe de manera que no tiene gracia, no es divertido, más bien, es el equivalente a siniestro.
Vuelve a acercarse a mí, entonces reacciono, doy un paso atrás, como si eso me