MÍA
—Mía.
Escuchar mi nombre de sus labios, me quiebra por dentro, lo odio por todo lo que me ha hecho pasar, fue poco el tiempo que tuve para pensar mejor las cosas, sin embargo, fue el suficiente para llegar a una conclusión.
—Lo que viste… —intenta ponerse de pie para acercarse a mí.
—El doctor dijo que te drogaron —interrumpo.
Su mirada se oscurece cuando recorre mi cuerpo como inspeccionando algo que estuviera fuera de lugar.
—¿Qué sucede? —pregunto por fin ante sus ojos penetrantes.