MÍA
Trato de cerrar los ojos, hundirme en la fría oscuridad en la que yo sola me he metido, porque el haber dejado que mi corazón me engañara, al creer que las cosas entre Basil y yo iban a estar bien, es algo que me va a pesar. Hace poco más de una hora que llegué del Diamant, las náuseas se me atoran en la garganta y no he dejado de llorar.
Pasé más de media hora bajo la regadera, con la esperanza de que el agua helada me quitara esta sensación asfixiante, no fue así, todo lo contrario, lueg