BASIL
HORAS ANTES
—Pareces demasiado contento, hijo.
Levanto la mirada, mirar a mi padre en Rusia, es la cosa más extraña, en especial porque tengo entendido que hace años que él no pisaba este territorio, desde que mi madre estaba embarazada de mí, odia la mafia, la violencia y todo lo que tenga que ver con la Bratva, sin embargo, sigue aquí.
—¿No tienes negocios que atender en Estados Unidos? —espeto.
—Puedo atenderlos desde aquí.
—No me digas que ahora piensas hacer el papel de padre pre