Desde que volvieron del banquete de cumpleaños de la Gran Princesa, Rosario enfermó. A medianoche le subió la fiebre y empezó a decir incoherencias.
La señora Minerva llamó al médico en plena noche, y Gustavo fue a buscar a Theobald, que estaba hospedado en una posada. Theobald al principio pensó que lo estaban engañando, pero al regresar y ver a su madre temblando y murmurando incoherencias, comprendió que su era grave.
Incluso Desislava se acercó a cuidar de ella. Llevaba días sin ver a Theoba