—¿Sí? —Benito se malhumoro. Él conocía demasiado bien el carácter de esta tía suya.
En la superficie, siempre decía cosas agradables, pero en su interior era pérfida y malintencionada. Le encantaba organizar reuniones y banquetes de té, y frecuentaba a las esposas e hijas de los nobles de la capital, ganándose la amistad de muchas damas influyentes.
Muchas alianzas matrimoniales entre familias poderosas se habían gestado en sus reuniones. Si había una persona en la que su madre había sufrido alg