Al regresar a la habitación, me apresuré a quitarme la ropa y meterme directo a la ducha.
El olor del estanque era demasiado intenso, y necesitaba quitarme ese olor antes de que Javier regresara.
Después del susto que pasé, mi mente quedó despejada por completo.
Por suerte, no había pasado nada grave, y mi inocencia seguía intacta.
Al rato llegó Javier y al ver la habitación decorada con tanto esfuerzo de mi parte, se emocionó muchísimo. Sostuvo mi rostro entre sus manos y me dio un beso delicad