Alice tenía treinta y dos años, que era la edad más madura y encantadora para una mujer.
Era una dama rubia. Su pelo dorado y rizado le caía sobre los hombros, sus ojos eran verdes y su nariz recta. Emanaba un aura elegante.
Duke tenía un contrato en la mano y se preparaba para salir.
No le interesaba nada relacionado con Dew. Si Dew quería practicar el piano durante el día, no regresaría a casa durante ese periodo.
Justo cuando estaba a punto de irse, vio entrar a Alice.
Levantó las cejas,