“Señorita Daugherty, a su edad ya dirige una empresa de diseño de programas. Es usted realmente joven y capaz”.
El señor García y Adina se dieron la mano mientras él la recibía con un cumplido.
Adina sonrió y dijo: “Es gracias a la ayuda de mi amigo. De lo contrario, no hubiera sido tan fácil”.
Ethan la había ayudado a encontrar un lugar para su oficina y también le había presentado unos cuantos programadores para su compañía.
Si Ethan no la hubiera ayudado, su estudio seguiría siendo un des