Estaba claro que unos débiles gritos provenían del dormitorio principal.
Los gritos eran como un hilo que envolvía el corazón de Duke y se tensaba, tanto que hacían que su corazón dejara de latir.
Duke apretó los labios.
Retrocedió unos pasos antes de bajar la voz y preguntar: “¿Con qué frecuencia tiene pesadillas tu madre?”.
Alden lucía tranquilo y sereno, pero en realidad estaba nervioso.
Odiaba a Duke, pero no podía evitar abrirse a este hombre.
Bajó la cabeza y dijo: “Desde que tengo