El viento de la noche de otoño soplaba a través del alcanforero del patio, y las hojas hacían algunos crujidos.
El viento silbaba afuera, pero dentro de la casa reinaba el silencio.
Era tan silencioso que incluso se podía oír la caída de un alfiler en el suelo.
Como había tanto silencio, a Melody no la oyeron mal.
A Adina le costaba hablar. "Mel, de verdad puedes hablar".
Ignoró a propósito la palabra que la niña había pronunciado.
"¡Mel, eres increíble!". Los ojos negros de Alden estaban