"Tía Adina, te eché de menos".
Harold lloró con ganas mientras se abrazaba al cuello de Adina con fuerza. Se apoyó en el hombro de la mujer y siguió sollozando.
Cuando Alden escuchó los gritos, salió de la casa. Al ver a Harold, su mirada se volvió poco amistosa. "¿Por qué sigues aquí?".
Adina cargó a Harold y frunció el ceño mientras preguntaba: "¿Qué está pasando?".
"Tía Adina, he venido a buscarte, pero él no me dejó entrar. Me echó". Harold sollozó mientras se quejaba. "Los echo de menos