Fue solo después de llevar a Melody al vestíbulo que Adina pudo suspirar con alivio.
La niña le soltó el cuello y puso cara de autoculpabilidad y arrepentimiento.
“Mel, ¿dile a mami por qué viniste a la Corporación Winters?”, preguntó Adina en voz baja.
Sin embargo, la niña lucía estupefacta mientras abría los ojos de golpe. No podía decir ni una palabra.
Adina suspiró. “Solo tienes que negar o asentir con la cabeza. ¿Alguien te trajo aquí?”.
Melody negó con su cabeza.
“Entonces, ¿viniste