Ninian había salido del aeropuerto.
Sostuvo su teléfono mientras buscaba el auto de Everett.
—Extraño. ¿No dijo que está aquí? —Ninian murmuró. Cuando se dio la vuelta, chocó con unos brazos indiferentes y cálidos.
El olor del joven era tan familiar que lo reconoció al instante.
—Nunca... —Ninian habló con sorpresa. Antes de que pudiera terminar la frase, Everett le tapó la boca.
Levantó el dedo y dijo:
—Shh.
Ninian asintió inmediatamente. Sus ojos brillaron intensamente mientras