POV: Cem
El crujido del parquet bajo el peso de mis botas sonaba como una anomalía en aquel santuario de madera clara, cortinas blancas y luz tibia. Durante cuatro años, los únicos sonidos que acompañaron mis noches fueron el goteo constante del agua sobre las piedras de la mazmorra de la Ciudadela, el susurro del viento de la noche en el desierto y el crujido de las cadenas que arrastré mientras pagaba con mi propia carne el precio de haber desafiado a las leyes ancestrales del sultanato.
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