CAPÍTULO 29: UN CORAZÓN ROTO Y UNA TRAGEDIA
La furia contenida en los ojos de Asher es aterradora. Tiene los puños apretados y la mirada perdida fija en su hermano. Brayden, por otro lado, está pálido, sabe que ha llegado el momento de que se revele toda la verdad, y dudo mucho que pueda impedirlo.
Aun así, intenta ser valiente, o parecerlo, al menos; porque sonríe con cinismo y mira a su hermano como si realmente él tuviera las de ganar.
—No seas ridículo Asher. En cualquiera de los dos casos,