CAPÍTULO 38: 29 DE FEBRERO
Asher no me rechaza, pero tampoco dice nada. Permanece en silencio, mirándome con esos ojos que siempre parecen estar al borde de desentrañar mis secretos. Sé que no puedo presionarlo más, no aquí, no ahora.
—Voy a quedarme en Galway por unos días —digo, intentando que mi voz suene segura, aunque por dentro siento un nudo de incertidumbre—. Si decides que quieres hablar, estaré en el hotel de la calle principal.
Me doy la vuelta antes de que pueda cambiar de opinión y