CAPÍTULO 24: SE DERRUMBA LA REPRESA
Pensaba que lo de Asher era una broma, pero cuando llegamos de nuevo a la casa, él ya tiene sus maletas preparadas para viajar.
—Espera, ¿es en serio lo de la luna de miel?
—Creo que esa ya la tuvimos antes, preciosa —dice con un guiño de ojo. Mis mejillas se pintan de rojo en ese mismo momento.
—¡Asher! —protesto, pero él solo se echa a reír.
—Iremos a Minnesota, la reunión con mi madre será dentro de tres días. Brayden estará ahí.
—¿Tan pronto?