—Mira, hermano, cuéntame con detalles, ¿qué pasó exactamente?
Pregunté, mordisqueando mi comida mientras me acercaba al que hablaba, Pedro.
—Quédate quieta y come bien.
Dijo mi hermano, atrayéndome de vuelta a mi sitio. Mi hermano no comía mucho, pasaba la mayor parte del tiempo cuidándome, pasándome servilletas y pelando camarones para mí.
—Pero quiero oír las historias de amor de mi hermano. Vamos, cuéntame, así es más sabroso comer.
Insistí, haciendo un puchero. Mi hermano me miró y no dijo