En los próximos días, después de la infusión de líquido, Carmela llevaría a Luna a la sala de Sergio. En sus palabras, los niños a los que había visto crecer eran como sus propios hijos y era más fácil cuidarlos cuando estaban juntos.
En realidad, Luna no quería ir tan a menudo ni quedarse tanto tiempo. Siempre se sentía incómoda al estar sola con su familia todo el día. Se negó varias veces, pero Carmela insistió argumentando que Sergio se sentía solo porque no podía moverse, y Luna podía acomp