—No, solo pagaremos nuestras propias bebidas. No queremos que se nos considere que te intimidamos o nos aprovechamos de ti.
Dijo Beatriz con un tono lleno de agresión, haciendo a Flora que sintiera tal embarazo que no pudo articular palabra. Mientras Luna se reía secretamente a un lado.
—Date prisa, mi tiempo es limitado. Aunque también odio a Sergio, después de todo, somos vecinos durante más de 20 años y tenemos una historia de amor. Ahora que estoy en la misma habitación con la mujer que lo