—¿Alejandro no te buscó?
—No lo sé. Llegué a Survilla en tercer año de secundaria. Salvo lo necesario, Mi madre y yo básicamente no salíamos. Durante ese tiempo, tenía muy baja autoestima y mucho miedo. Me escondía todos los días, como ratas en la alcantarilla, ni me atrevé a estar bajo el sol. Un día llovió mucho y no tenía paraguas. Todos mis compañeros se habían ido y el guardia me dijo que cerrara la puerta. No tuve más remedio que volver a casa bajo la lluvia. Llovió mucho ese día. Tenía fr