Al enterarse de que no pasaríamos el Año Nuevo con su familia, Carmela no dejaba de llorar. Le dio pena a mi mamá viéndola así y las dos charlaron por toda la mañana.
La decepcionaron las acciones de Sergio. No entendía cómo podía haber cambiado tanto. Tampoco confiaba en Flora y estaba preocupada de que Sergio cayera en su trampa.
Mi madre, no sabía cómo consolar a Carmela, por eso se limitó a escucharla en silencio y lloraba con ella.
Ya éramos vecinos de veinte años y nos llevábamos como fam