BEATRIZ
El aire se me atora en la garganta cuando veo que Nicola está golpeando a Martín a puño cerrado, todo sucede tan rápido, que no me da tiempo a reaccionar, lamentando el hecho de que Luca se haya marchado.
—¡Sr. Hill! —exclamo—. ¡Por favor, deténganse!
No me escucha, al contrario, parece toro desbocado, viendo rojo a un solo objetivo, y ese es mi amigo.
—¡Cómo te atreves a tocarla! —brama.
—¡No es lo que parece! —Martín intenta soltarse de su agarre.
Pero un nuevo puñetazo le