LIZABETHA
No entiendo cuál es el afán de Baster con que lo acompañe a un lugar del que no me quiere decir nada. Desde que se siente mi dueño, y desde que me ha follado en la fiesta de cumpleaños de Nicola, se siente más mi dueño y yo acorralada, aunque una parte de mí no quiere aceptarlo.
—¿Y por qué tengo que ir yo? —me cruzo de brazos sobre la base de las escaleras.
Detengo mi paso, solo vino a mi casa hace dos horas, se metió en mi cama, me despertó con una follada bestial y luego me oblig