NICOLA
No puedo resistir el impulso de matar al imbécil que ha tocado a Bea, siempre he sido posesivo con ella, y eso es lo que me lleva a tirar de ella nuevamente y llevarla conmigo antes de que asesine al maldito, desde que la vi, no la he perdido de vista, ni siquiera cuando me di cuenta de que me estaba buscando con la mirada.
La misma que me obligó a seguirle los pasos incluso cuando fue al área de los baños, siento que la sangre me hierve y que la manera en la que mi piel hace contacto