BIANCA
Cuando me subo al auto, mi humor se encuentra como un volcán en erupción, el odio me corroe las venas y mi instinto asesino se dispara, le pido al conductor que se detenga de último momento, el enterarme de esto antes de marcharme, hace que en cuanto veo a Nicola salir como alma que lleva el diablo de la estación, y detrás de él a Milenka con una sonrisa llena de satisfacción, me baje del auto.
Milenka me mira y levanta el mentón con altanería. Pero no le enfoco mucho en ella, sino, en