9. AMOR A PRIMERA MORDIDA
ELLA
Los dedos callosos del macho pasaron por encima de las marcas que tenía sobre la piel, quería invocar el cierre del sigilo para salir de su mente pero no podía concentrarme; su cabeza cayó hacia atrás, perdido en el éxtasis. No me había percatado de que lo estaba masturbando de manera involuntaria y le apreté el miembro; mientras su mano acarició mi brazo hasta el codo; incitando me a continuar.
Estaba perdiendo la lucha contra el frenesí, tenía un hambre voraz, su cuello expuesto no me