8. ELLOS EN SUEÑOS
EL
Salí del baño después de darme una ducha fría; mire el reloj digital sobre la mesa de noche. No iba a lograr dormir nuevamente, cada vez que cerraba los ojos solo podía pensar en ella moviéndose sobre mi vientre, luchando contra mi agarre. Podía aún sentir el calor de su piel en mis manos, la suavidad de su carne.
No había suficientes duchas para quitarse la erección. No podía pensar en nada más que en tomarla y con un poco de suerte no terminar en cuanto le metiera la polla.
Saqué unos panta