La voz de Margaret era tranquila, casi demasiado informal para la rapidez con la que mi mente captó sus palabras.
"Alice suele ir al parque los jueves al mediodía", dijo mientras doblaba cuidadosamente el trapo de cocina junto al fregadero. "Le gustan los columpios. Y la estructura para trepar. Ha sido parte de su rutina desde que aprendió a caminar".
Asentí, archivando la información como si fuera algo valioso. La rutina le importaba a Alice. Ya sabía que le gustaban las cosas predecibles, que